
Un niño de ocho años estaba fascinado con observar a los payasos, le gustaba ver como estos simpáticos personajes se movían sobre el escenario, vestuario de luces, pantalones con pompones de colores sostenidos por un par de tirantes blancos, terminando ese gran vestuario unos enormes zapatos rojos. Pero lo que mas le intrigaba a este niño, era el rostro del payaso, ese rostro en el cual se podía dibujar una gran sonrisa, un poco de blanco quitando cualquier imperfección y dándole color al rostro esa graciosa nariz roja que le da presentación.
Al observar a los payasos el niño siempre formulaba las mismas preguntas ¿Estarán siempre alegres los payasos? ¿Nunca se pondrán tristes? Después de formular las preguntas sin darse cuenta había un gran suspiro diciendo en voz alta “Yo también quiero estar siempre feliz”
Las máscaras cubren todo lo que sientes, fingen lo que no eres, cubren la realidad que hay en ti, el vacío de no encontrar por mas que buscas la respuesta a tus interrogantes y tus deseos , evitan que los demás vean tus miedos, debilidades, tus tristezas y aparentan con una gran sonrisa que todo va bien.
Amigo(a) talvés tengas alguna máscara, tratas de aparentar que no hay problemas en ti, hay temor de demostrar lo que realmente eres, esos errores, esas tristezas, las dudas que día a día embargan tu ser. Pero sabes puedes llegar a acostumbrarte tanto a vivir con esa máscara que llegas a pensar que lo que ves en esa máscara es tu vida, te haces como un artista profesional,que solo te sientes bien cuando la usas.
Para DIOS somos únicos, somos especiales, no necesitamos usar máscaras delante de Él, no hay apariencia. DIOS nos creó de manera singular, y nos dio nombre, Él conoce todo lo que somos, Sal.139 nos dice que no hay para DIOS nada oculto. Es decir, DIOS no quiere que uses máscaras, lo único que no solo cubre,sino cambia tu imperfección es la Preciosa Sangre del Cordero.
Recuerda cuando dejes que el Amor de DIOS llene tu corazón, se verá en tu rostro, buscalo, te esta esperando... Por cierto el niño de la historia era yo.
Con amor en CRISTO